miércoles, 7 de enero de 2015

El Sueño de Jao

Jao se despertó aquella mañana con el cuerpo dolorido. Todavía le dolían aquellos golpes que su maestro le había dado al anochecer. Con gran recuerdo todavía recordaba el ruido de aquella vara al morder su carne. Un diálogo surgía de su memoria.

- ¿Por qué me golpeáis maestro? - dijo Jao apartándose de su maestro -
- Porque no duermes como te he enseñado.
- ¿Qué estoy haciendo mal, maestro?
- El Yo debe dormir, la mente nunca duerme. Cuando tu cierras los ojos, tu mente duerme.
- ¿Y qué debo hacer para que mi yo duerma?
- Debes dejarlo en el mar, junto con las demás ilusiones.
- ¿Cómo, maestro, cómo puedo hacer eso?

El maestro le da unas indicaciones y Jao se coloca sobre el suelo de la cabaña. Estirado, boca arriba, como si durmiera, pero no está dormido.

- Estira la cabeza. Tus pies se hunden en la tierra, tu cabeza choca contra el cielo. ¿Cómo es el aire? - pregunta a su discípulo-
- Helado, maestro.

Entonces siente algo. No nota su cuerpo. Tiene sueño y cierra de nuevo los ojos. El maestro golpea ligeramente su frente con la vara. Pero el discípulo no abre los ojos.

- Ahora, deja que fluya. Suéltalo - dice mientras sigue golpeando sistemáticamente con la vara - arrójalo al mar.

Se escucha un chapoteo. El viento se vuelve más cálido. La noche está en calma. El cielo es el cielo.

- ¿Ahora maestro?
- Si, no abras los ojos.
- ¿Cómo se que lo estoy haciendo bien?
- Porque esto es un sueño. Un buen sueño. Un sueño de la mente.

Jao sonríe. Los pasos del maestro se alejan. El viento de la noche sigue soplando sobre su cuerpo. Todo es tan agradable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hazme feliz con tu comentario.