domingo, 22 de febrero de 2015

Entre Silbidos de Viento

Hoy todo él está marchito, sumergido en vapores de tormenta. Almendro sin flor que es su alma. Los ojos sin fuerza que miran al sol, desnutridos, faltos de vida. Las nubes silenciosas que sonríen entre brumas hirsutas. Su alma no es vital, no es existente, solo posible. La pesada brisa lo engulle, adormece los contenidos, se descargan los últimos deseos entre polvo de recuerdos ajenos. Corren ríos de vehemencia, de sentido despertar, se agitan los fríos estuarios de sus adentros. Vive y sueña, sonríe, pronto respira. Despide su letargo. Agita las alas y echa a volar.

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